14 de abril de 2013

El gato negro

Edgar Allan Poe

Es la naturalidad con la que Edgar Allan Poe cuenta la historia lo que hace que sea aterradora. Sucede que tal vez en nuestra vida nos hemos sentido como alguien bueno o alguien malo, diría un maestro que tuve en la preparatoria no somos totalmente buenos (siendo así seriamos angeles) no somos totalmente malos (ya que seriamos demonios) es por eso que, debido a la decidia, seguimos siendo humanos. Y en pequeños fragmentos de la historia me identifique con el personaje, justo antes de quedarme aterrada por tan impulsivas decisiones y, probablemente, el miedo propio de cometer alguna atrocidad. Claro uno no es asesino de nacimiento, o psicopata de closet. Y bueno en el marco de la semana lugubre y -enmuertada- (ya que hace ya varias lecturas que el placer por la muerte va en ascenso) abordamos esta semana la muerte desde otra perspectiva. No percibimos ese olor a muerte en el ambiente como en Los apuntes de Malte Laurids Brigge de Rainer María Rilke, ni ese ambiente de tristeza y confusión como en La alargada sombra del amor de Mathias Malzieu. Este relato tiene mas bien en su desarrollo agresión, sopresa e impulso, oscuridad en su entorno. Después de todo es Poe quien lo escribió. Es lo humano a lo que le tememos, porque es lo humano lo más tangible en nuestras vidas. Me resulta complejo relacionarlo con un tema en específico, pero es el pensamiento y emoción lo que le define en cierta forma. La emoción -movere- ¿qué emoción más humana que la ira?, ¿qué emoción más divina que la ira? hemos apreciado en relatos, ahora mitológicos, sobre la ira de los dioses, me pregunto yo ¿habrá una emoción mas egolatra que la ira? experimentarla es imitar a estos y otros dioses, es precisamente esta emoción lo que lleva a nuestro personaje a cometer tan atroces actos, lo que le eleva sobre otros seres, le da poder y ventaja sobre ellos. Sin embargo parece haber, no sé si algo de justicia divina o leyes de murphy en esto. Porque son precisamente la altanería y pasiones del hombre lo que le impide elevarse a categorías que no le pertenecen.

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