15 de mayo de 2013

Perifrasis

J. Aglae Bautista

Una crítica al arte contemporaneo, una frase que describe a esta obra. Nos encontramos en un periodo histórico donde otorgandonos una cánica sobre un pedestal en una sala de 7 x 7 metros se atreven a insinuar que es arte, donde un discurso extenso -o la ausencia de él- comunica lo que el artista debio expresar de primera intención, unas veces burla, otras veces no. Personalmente me encuentro exacerbada de tanto arte conceptual. Y es la literatura, -esta rama del arte que es considerada la más importante al ser una obra directa entre el artista y su expresión- la que afortunadamente no ha caído en esta moda conceptual. La autora nos trae este texto de cierta forma abarrocado por su expresión rebuscada como crítica a lo contemporaneo. Y quisiera tomar el tema de la educación en el arte desde una perspectiva donde, parece haber una ausencia de ella. Es hasta la preparatoria o universidad donde recibimos una educación del arte, sin embargo otras areas del conocimiento son privadas de ello. Y me parece importante hacer notar que, al ser una compañera quien escribió esta obra de teatro se desemboque de una forma u otra esta educación en el arte, finalmente es forma y contenido lo que construye al arte y es la educación que recibimos la que expresamos ¿Cómo expresar la educación que hemos recibido sobre el arte? La respuesta es manifestandolo en una creación artística. Somos resultado de nuestro medio, somos una obra comunicante andando, lo que hacemos y lo que decimos transmite nuestro contenido y el como lo hacemos define su forma. Por tanto este relato es, en sí mismo, una pieza de la educación en el arte.

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