19 de mayo de 2013
18 de mayo de 2013
Flashforward
Robert J. Sawyer
Tenemos ante nosotros una obra contemporanea, llena de artilugios físico-matemáticos, una historia donde se debe prestar atención desde la primera línea, hasta la ultima palabra.
Leer este texto desata inmediatamente un "conocimiento encadenado" donde es preciso tener wikipedia abierta en la computadora y un diccionario en la mano, comienzas leyendo algun termino en el libro y terminas leyendo sobre teorías físicas en la enciclopedía, y es que después de todo lo que le hace tan interesante a esta lectura es su "realidad" la física, tan tangible, tan precisa; pero, cuando se transforma en metafísica, se vuelve tan incierta como fascinante.
Al relacionar esta lectura con las imágenes e ideas, podría ser conveniente englobarlas en un único resultado, es decir, un texto como este, dirigido por la ciencia ficción, puede maravillarnos de todas las grandes ideas que tiene, fruto de sus creadores y al trasladarlas a algún soporte gráfico, lleno de características físicas como forma, estado, color, etc. todas estas ideas aterrizan, y aún más maravilloso es lo que generan. Y particularmente en el cine, ¿hasta qué punto el cine influye en la vida y la vida influye en el cine? Textos como estos, y varios más de otros escritores de ciencia ficción, como Isaac Asimov, han inspirado a la creación de nuevas tecnologías, hacen pensar que pasar de lo imposible a lo posible sea sólo cuestión de tiempo. Las imágenes de estas ideas generan nuevas realidades en nuestro mundo físico, las ideas que representan esas imágenes son obra de ciencia que pronto (tal vez) deje de ser ficción.
Tenemos ante nosotros una obra contemporanea, llena de artilugios físico-matemáticos, una historia donde se debe prestar atención desde la primera línea, hasta la ultima palabra.
Leer este texto desata inmediatamente un "conocimiento encadenado" donde es preciso tener wikipedia abierta en la computadora y un diccionario en la mano, comienzas leyendo algun termino en el libro y terminas leyendo sobre teorías físicas en la enciclopedía, y es que después de todo lo que le hace tan interesante a esta lectura es su "realidad" la física, tan tangible, tan precisa; pero, cuando se transforma en metafísica, se vuelve tan incierta como fascinante.
Al relacionar esta lectura con las imágenes e ideas, podría ser conveniente englobarlas en un único resultado, es decir, un texto como este, dirigido por la ciencia ficción, puede maravillarnos de todas las grandes ideas que tiene, fruto de sus creadores y al trasladarlas a algún soporte gráfico, lleno de características físicas como forma, estado, color, etc. todas estas ideas aterrizan, y aún más maravilloso es lo que generan. Y particularmente en el cine, ¿hasta qué punto el cine influye en la vida y la vida influye en el cine? Textos como estos, y varios más de otros escritores de ciencia ficción, como Isaac Asimov, han inspirado a la creación de nuevas tecnologías, hacen pensar que pasar de lo imposible a lo posible sea sólo cuestión de tiempo. Las imágenes de estas ideas generan nuevas realidades en nuestro mundo físico, las ideas que representan esas imágenes son obra de ciencia que pronto (tal vez) deje de ser ficción.
15 de mayo de 2013
Perifrasis
J. Aglae Bautista
Una crítica al arte contemporaneo, una frase que describe a esta obra. Nos encontramos en un periodo histórico donde otorgandonos una cánica sobre un pedestal en una sala de 7 x 7 metros se atreven a insinuar que es arte, donde un discurso extenso -o la ausencia de él- comunica lo que el artista debio expresar de primera intención, unas veces burla, otras veces no. Personalmente me encuentro exacerbada de tanto arte conceptual. Y es la literatura, -esta rama del arte que es considerada la más importante al ser una obra directa entre el artista y su expresión- la que afortunadamente no ha caído en esta moda conceptual. La autora nos trae este texto de cierta forma abarrocado por su expresión rebuscada como crítica a lo contemporaneo. Y quisiera tomar el tema de la educación en el arte desde una perspectiva donde, parece haber una ausencia de ella. Es hasta la preparatoria o universidad donde recibimos una educación del arte, sin embargo otras areas del conocimiento son privadas de ello. Y me parece importante hacer notar que, al ser una compañera quien escribió esta obra de teatro se desemboque de una forma u otra esta educación en el arte, finalmente es forma y contenido lo que construye al arte y es la educación que recibimos la que expresamos ¿Cómo expresar la educación que hemos recibido sobre el arte? La respuesta es manifestandolo en una creación artística. Somos resultado de nuestro medio, somos una obra comunicante andando, lo que hacemos y lo que decimos transmite nuestro contenido y el como lo hacemos define su forma. Por tanto este relato es, en sí mismo, una pieza de la educación en el arte.
Una crítica al arte contemporaneo, una frase que describe a esta obra. Nos encontramos en un periodo histórico donde otorgandonos una cánica sobre un pedestal en una sala de 7 x 7 metros se atreven a insinuar que es arte, donde un discurso extenso -o la ausencia de él- comunica lo que el artista debio expresar de primera intención, unas veces burla, otras veces no. Personalmente me encuentro exacerbada de tanto arte conceptual. Y es la literatura, -esta rama del arte que es considerada la más importante al ser una obra directa entre el artista y su expresión- la que afortunadamente no ha caído en esta moda conceptual. La autora nos trae este texto de cierta forma abarrocado por su expresión rebuscada como crítica a lo contemporaneo. Y quisiera tomar el tema de la educación en el arte desde una perspectiva donde, parece haber una ausencia de ella. Es hasta la preparatoria o universidad donde recibimos una educación del arte, sin embargo otras areas del conocimiento son privadas de ello. Y me parece importante hacer notar que, al ser una compañera quien escribió esta obra de teatro se desemboque de una forma u otra esta educación en el arte, finalmente es forma y contenido lo que construye al arte y es la educación que recibimos la que expresamos ¿Cómo expresar la educación que hemos recibido sobre el arte? La respuesta es manifestandolo en una creación artística. Somos resultado de nuestro medio, somos una obra comunicante andando, lo que hacemos y lo que decimos transmite nuestro contenido y el como lo hacemos define su forma. Por tanto este relato es, en sí mismo, una pieza de la educación en el arte.
Pregúntale a Alicia
Anónimo
Un relato que nos incita a leerle con rapidez, apresurados vamos palabra tras palabra al querer saber que es lo que acontece en el diario de esta joven.
Es la pictórica expresión del autor la que nos remite al tema de imagenes y textos, y esto viene del tema a tratar, es decir, la experiencias a las que se enfrenta la joven toman un aspecto de carácter casí físico al atribuirle forma y color a objetos intangibles. Recordemos que hay imágenes mentales, una imagen puede no ser visible (para todos), la manera en que describe los sucesos toman forma y color en nuestra mente al igual que las drogas lo hacen en la historia de la protagonista, llegando a ser, sí no un equivalente, un estimulante de igual efecto. Gozamos de una creatividad ilimitada, ¿cuantas veces no hemos escuchado que el libro fue mejor que la pelicula? Y me parece que esto se debe a las características que el autor añade a su obra, no es sólo cuestión de dotarle al texto infinidad de detalles, sino de darnos lo necesario para habitar la historia y vivirla en primera fila.
Y aquí esta el link de esta obra
http://ebookbrowse.com/gdoc.php?id=363037380&url=2eaf4ed14645f1373e1404d53bc3b70c
Un relato que nos incita a leerle con rapidez, apresurados vamos palabra tras palabra al querer saber que es lo que acontece en el diario de esta joven.
Es la pictórica expresión del autor la que nos remite al tema de imagenes y textos, y esto viene del tema a tratar, es decir, la experiencias a las que se enfrenta la joven toman un aspecto de carácter casí físico al atribuirle forma y color a objetos intangibles. Recordemos que hay imágenes mentales, una imagen puede no ser visible (para todos), la manera en que describe los sucesos toman forma y color en nuestra mente al igual que las drogas lo hacen en la historia de la protagonista, llegando a ser, sí no un equivalente, un estimulante de igual efecto. Gozamos de una creatividad ilimitada, ¿cuantas veces no hemos escuchado que el libro fue mejor que la pelicula? Y me parece que esto se debe a las características que el autor añade a su obra, no es sólo cuestión de dotarle al texto infinidad de detalles, sino de darnos lo necesario para habitar la historia y vivirla en primera fila.
Y aquí esta el link de esta obra
http://ebookbrowse.com/gdoc.php?id=363037380&url=2eaf4ed14645f1373e1404d53bc3b70c
Guillaume Apollinaire
Vida y obra
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Hijo
natural de una joven polaca de veintiún años, cuyo padre se decía que era nada
menos que camarlengo del Papa, el 26 de agosto de 1880 es dado a luz en Roma un
niño cuyo nacimiento no se registra sino cinco días mas tarde, bajo los nombres
de Dulcigni Guillaume Albert, conservando su madre el anonimato. El 29 de
septiembre su madre, la señorita Angélica de Kostrowitzky, hace bautizar en la
iglesia de San Vito, en Roma, a un niño al que hace llamar Guillaume
Apollinaire Albert. Y recién el 2 de noviembre del mismo año, ante escribano
público, su madre decide reconocer como hijo natural suyo al niño antes llamado
Dulcigni dándole los nombres de Guillaume Albert Wladimir Alexandre
Apollinaire.
En 1882 la
madre de Apollinaire alumbra a un segundo niño: Albert. Y en 1885 su padre, que
no es otro que el caballero italiano Francesco Flugi d’Aspermont, de unos
cincuenta años, abandona a Angelica de Kostrowitzky, quien se va a vivir a
Mónaco con sus dos hijos. En 1889 Guillaume entra al colegio católico Saint-Charles,
donde conoce a Rene Dalize, escritor y amigo de la infancia.
No es
difícil imaginar la dolorosa huella que todos estos avatares, que no hacían más
que comenzar, han de haber dejado en el ánimo infantil del pequeño Guillaume,
en una época y en un medio en que tales circunstancias no eran en absoluto lo
habitual. Sin embargo, en toda su obra no hay alguna referencia concreta a este
asunto o alguna queja contra su padre. Han de tomarse también a cuenta de ello
las leyendas que sobre su origen él mismo no se preocupaba en desmentir, como
la que lo hacía hijo de un sacerdote italiano, que en realidad no era más que
hermano de su padre. Con más que buen humor, una característica de toda su
vida, Apollinaire aprende desde joven a burlarse sanamente de sí mismo, de las
convenciones sociales o culturales, y también de las penas, aún de las más
dolorosas.
Después de
trabajar como preceptor de su hija con una rica alemana, la vizcondesa de
Milhau, en 1902 se inicia tanto la fecunda actividad literaria de Apollinaire,
colaborando en la Revue Blanche, como la serie de sus viajes y sus amores, casi
siempre desdichados, el primero de los cuales es la inglesa Annie Playden. En
1903 conoce a Alfred Jarry y a André Salmón, al mismo tiempo que publica su propia revista: Le Festín d'Esope. Y, al año siguiente,
continúan las amistades significativas: conoce a Picasso y a Max Jacob. En 1908
se enamora de una joven pintora: Marie Laurencin. Y sus amores y amistades lo
llevan a la crítica de arte. Exalta a los nuevos artistas: Matisse, Van Dongen,
Picasso, Braque, Dufy, Derain, Vlaminck, entre otros. Conoce al legendario
Aduanero Rousseau, quien lo retrata en su famoso cuadro La Musa inspirando al
poeta. En mayo de 1909 La Canción del Mal
Amado, uno de sus más imborrables poemas, aparece en la revista Mercure de France. Ese mismo año, dos
jóvenes editores, los hermanos Briffaut, le encargan dos colecciones de textos
libertinos o satíricos. Apollinaire las encara con todo cuidado y atención y,
entre otros textos significativos, nace una antología del Marqués de Sade.
También publica su primer libro El
encantador en putrefacción. El 7 de setiembre de 1911 es arrestado, bajo la
acusación de un robo de estatuillas cometido en el Louvre. Pero el mismo día 13
es dejado en libertad. Y el 19 de enero de 1912 el juez reconoce finalmente la
inocencia de Apollinaire. En otoño de 1912, Marie Laurencin decide cortar su
relación con el poeta. En la primavera de 1913 publica Meditaciones estéticas, primera obra consagrada a los pintores
cubistas. Y a fines de abril aparece Alcoholes,
uno de sus dos libros mayores de poesía. El 29 de junio se adhiere al
movimiento futurista desencadenado en Italia por Marinetti y redacta un
agresivo manifiesto: La Antitradición futurista. En julio de 1914 publica en Les Soirées de París —una revista en
cuya fundación había participado— algunos de sus primeros caligramas, poemas de
experimentación visual, que ya se han vuelto clásicos. El 31 de julio de ese
año el gobierno anuncia la movilización general. El 3 de septiembre la ofensiva
alemana amenaza París. Rechazado por su nuevo amor, Louise de
Coligny-Chatillon, y privado de los recursos que le brindaba el periodismo, en
diciembre se enrola para toda la guerra —aunque su nacionalidad no lo obligaba
a ello— y se dirige a Nimes, donde es incorporado al 38° regimiento de
artillería. A comienzos de abril de 1915 parte hacia el frente, donde pocos
días más tarde es ascendido a brigadier. En mayo, por carta, nace un idilio con
Madeleine Pagés, una joven francesa residente en Oran (Argelia), con quien
había viajado por azar a comienzos de ese año. El 10 de agosto pide la mano de
la muchacha, que le es concedida.
El 20 de noviembre,
ambicionando un nuevo ascenso, solicita ser trasladado a la infantería, sin duda
más peligrosa, logrando el grado de subteniente en el 96° regimiento. El 17 de
marzo de 1916, a eso de las 16 horas, en una trinchera de los bosques de
Buttes, cerca de Berry-au-Bac, un obús lo hiere en la sien derecha, después de
horadar su casco. El 18 de marzo es evacuado y operado a las dos de la mañana.
A finales de abril, sus amigos, los editores Briffaut, publican El joven asesinado. El 9 de mayo,
transportado a Auteuil, es trepanado por el doctor Baudet. En junio, la revista
Cabaret Voltaire que publica en Zurich el grupo iniciador del dadaísmo, incluye
un poema de Apollinaire. El 21 de junio de 1917 el poeta Pierre-Albert Birot
hace representar en Montmartre Les
Mamelles de Tirésias, un drama al que su autor califica utilizando por
primera vez el término surrealista. Él 26 de noviembre, se lleva a cabo una importante
conferencia sobre el "espíritu nuevo". En enero de 1918, una
congestión pulmonar le lleva de vuelta al hospital. En marzo aparece Caligramas, su segundo gran libro de
poemas. El 2 de mayo se casa con Jacqueline Kolb, la "linda
pelirroja" del poema inolvidable. Los testigos del novio son Picasso y
Ambroise Vollard. A comienzos de noviembre contrae la "gripe
española", y muere el día 9 de ese mes, a las 17 horas. Cuatro días
después, el 13 de noviembre de 1918, es enterrado en el cementerio del Pére
Lachaise. Son treinta y siete años de una vida intensa y paradigmática.
Pareciera como si el
destino hubiese querido que la vida de Guillaume Apollinaire luciera como una
metáfora o como el profeta del espíritu moderno, muestra en sus palabras y
poemas la presencia de una vida cálida y contagiosa llena de anécdotas, amores,
revistas, amigos y movimientos, muestra que la literatura no está en absoluto
separada de la vida, que la poesía es nada menos que “una manera de vivir”.
Su obra
constituye un auténtico
fermento de renovaciones estéticas que más tarde, durante el siglo, llegarían a
ser encaradas y desarrolladas por el arte moderno, pueden rastrearse ya
eficazmente muchas de las características —que luego serían peculiares— de su
personalidad y de su obra. En primer lugar, y ya desde la primera página del
primer cuento El caminante de Praga, se hacen evidentes la peculiar
riqueza y variedad con que el lenguaje, los idiomas del mundo, se cruzaban en
él, hijo de madre polaca y padre probablemente italiano, nacido en Roma y
afincando en París, auténtico descendiente de Babel. Esa permanente alusión a la bullente vitalidad de los idiomas
europeos, se reitera una y otra vez a lo largo de El Heresiarca y Cía.. En el cuento antes citado. Y en el comienzo
de El judío latino. Así como puede
leerse en la primera de las Tres
Historias sobre Castigos Divinos.
En segundo
lugar, asoma aquí ya esa vena de desparpajo y de irreverencia, sutilmente
teñida del más sano erotismo que, a las contradicciones de ser hijo y nieto de
quien era y educado en un colegio católico, responde con la reducción al
absurdo de muchos de los mitos que ya crujían en esa época: desde la
infalibilidad pontificia hasta el bautismo antes de la muerte como absolución
de todos los pecados, desde el Judío
Errante hasta el Abogado del Diablo,
desde las herejías por los mil y un motivos posibles hasta las mil y una
posibilidades de relación de cristianos y hebreos. Todo ello sometido a la
prueba de fuego de una lógica a la vez divertida e inflexible, legítima
antecesora del mejor humor negro. Pero también al lirismo del mejor cuño, esa
mirada nostálgica que, como bisagra entre dos tiempos, despide melancólicamente
al que se va mientras encara ávidamente el futuro. Y,
asimismo, se perciben aquí, palpitantes y actuando, muchas de las
características que entretejen sin posibilidad alguna de separación de la obra
y la vida de Guillaume Apollinaire. Del incesante vagabundeo de país en país y
de idioma en idioma que constituyen, tanto su propia ascendencia como la
infancia y la juventud que le tocó vivir, y también de su asombrosa capacidad
para gozar todo y de todo, intrínseca a su manera solar de ser, y que todavía
podía permitirse gozar de la vida sin otra preocupación que hacerlo a gusto, El Heresiarca y Cía. recoge el clima
funambulesco, vibrante y abigarrado de los lugares y las gentes con que
Apollinaire tuvo que convivir. Un pintoresco panorama de una humanidad que aún
puede reír, tener sueños y esperanzas, preocuparse por los pequeños problemas
de la sagrada vida cotidiana, beber a la salud de la amada o los amigos,
enamorarse locamente y cantar locamente a la belleza.
Aunque, por
supuesto, no sólo de eso se trata. Se trazan aquí, también, casi como jugando,
buena parte de las direcciones que luego iba a retomar el espíritu
contemporáneo. Cuentos tan magistrales y ricos como ¿Qué Vlo-ve? o La
desaparición de Honoré Subrac, por no citar sino a los más tocantes, bastan
para colocar a su autor en primera línea, en cuanto a creatividad e invención.
Sí no fuera que estos cuentos, además, por su clima y por su letra, no vienen
sino a conformar también por anticipado, a la manera de auténticos heraldos, lo
que luego demostrarían sus dos magnos libros de poesía: Alcoholes y Caligramas. Uno sólo es el espíritu, el sentido y la
significación de la obra toda de Apollinaire. Uno sólo es el clima que
comparte, el clima que crea y que recrea, en uno y otro género: la exaltación
generosa y fecunda de lo viviente, el emocionado homenaje a la gloria de estar
vivo, un canto de amor universal exento de toda grandilocuencia y ampulosidad
que, no por ser limpiamente general, deja de resultar a la vez específico,
peculiar, no menos limpiamente original. Y no menos original y limpiamente
encarnado en un lenguaje, hecho evidencia viva y compartible. Hecho belleza y
pasión, “razón ardiente”, que en su corta vida nunca llegó a desmentir.
Hay una coherencia
tan nítida entre la vida, la conducta y la obra de Apollinaire, con su lirismo,
tan cercano y feliz, tan compañero y exigente, que su legítimo resplandor no
cesa de alumbrar. ¿Es casual acaso que uno de los astronautas de Solaris, el
inteligente filme del joven director soviético Andrei Tarkovsky, basado en la
no menos exigente y lúcida novela de ciencia-ficción del polaco Stanislav Lem,
un auténtico adelantado del género, incluya entre las pocas cosas que lleva
hacia el espacio misterioso un ejemplar de Alcoholes?
Pocos textos, pocas palabras, pueden hacernos sentir tan unidos a la Tierra,
tan ligados a lo mejor de ella, tan humanamente humanos— valga la redundancia—
y tan centrados en la vida, en lo mejor de la vida.
Fuentes de
información
Estudio
preliminar de Rodolfo Alonso en:
Apollinaire
Guillaume. El Heresiarca y Cía. Centro
Editor de América Latina, 1982, Buenos Aires.
http://es.wikipedia.org/wiki/Guillaume_Apollinaire
26 de abril de 2013
Marianela
Benito Pérez Galdós
La Nela, todos coincidimos en el mismo comentario: yo no la imaginaba fea, sólo descuidada. Y de no ser por la insistencia de Pérez Galdos por el físico que le caracteriza, tal vez uno jamás pensaría en ello. Sin embargo, esta característica es la que más tarde le hace encontrar su destino.
Suena en realidad como una historia tierna, en algún momento, aquellos que somos optimistas confiamos en que, al abrir Pablo sus ojos irá en contra de su familia, con el fin de estar junto al amor de su vida y quien le acompaño como lazarillo todo este tiempo. Pero esto sólo pasaría en una adaptación a cargo de Disney. Lo que Pérez Galdos hace, es en realidad una crítica social a su realidad histórica.
Probablemente podamos relacionar esta lectura con el tema de textos e imágenes. El autor no nos describe la escena tal cual, sin embargo nos aporta la información necesaria para llevar a nuestra versión de los personajes a escena. Y justo este comentario esta relacionado con lo que mencionaba en el primer renglón, nadie imaginó que la Nela fuera fea, hasta que el autor lo afirma. Y tiene doble intención este tema de las imágenes. En el relato, Pablo es ciego de nacimiento y es esta privación de imágenes lo que le lleva a enamorarse de la Nela, y del otro lado la Nela sabe que es fea, su imagen es desaliñada y deforme, ha vivido con esta imagen y ella misma suele menospreciares por ello.
Las imágenes no sólo son mentales, como las que nos hacemos a medida que avanza la obra, situación que particularmente me parece una evolución. Cuando comenzamos a leer y encontramos, por ejemplo el nombre de una persona, le asignamos una estatura, un peso, una tez y otros atributos, pero a medida que seguimos leyendo descubrimos que tanto intuimos del personaje, y que tanto más debemos modificarle o agregarle.
Tenemos otro tipo de imágenes que son la auto-imagen, la que reflejamos en sociedad, la imagen real y la ideal, que viene a ser considerada cualquiera de estas imágenes como un concepto. Podemos notar como la Nela, se tiene en un concepto, como Pablo la tiene en otro y la sociedad en otro más. Estas imágenes no son sólo físicas o sensoriales, no es sólo el aroma de una persona o como es el sonido de su voz, intervienen aspectos psicológicos y sociales en ella. Y los textos de Pérez Galdós, como reflejo del lenguaje son los que vienen a relacionar ambos tipos de imágenes, procurando que no intervengan, sino se complementen en la lectura.
La Nela, todos coincidimos en el mismo comentario: yo no la imaginaba fea, sólo descuidada. Y de no ser por la insistencia de Pérez Galdos por el físico que le caracteriza, tal vez uno jamás pensaría en ello. Sin embargo, esta característica es la que más tarde le hace encontrar su destino.
Suena en realidad como una historia tierna, en algún momento, aquellos que somos optimistas confiamos en que, al abrir Pablo sus ojos irá en contra de su familia, con el fin de estar junto al amor de su vida y quien le acompaño como lazarillo todo este tiempo. Pero esto sólo pasaría en una adaptación a cargo de Disney. Lo que Pérez Galdos hace, es en realidad una crítica social a su realidad histórica.
Probablemente podamos relacionar esta lectura con el tema de textos e imágenes. El autor no nos describe la escena tal cual, sin embargo nos aporta la información necesaria para llevar a nuestra versión de los personajes a escena. Y justo este comentario esta relacionado con lo que mencionaba en el primer renglón, nadie imaginó que la Nela fuera fea, hasta que el autor lo afirma. Y tiene doble intención este tema de las imágenes. En el relato, Pablo es ciego de nacimiento y es esta privación de imágenes lo que le lleva a enamorarse de la Nela, y del otro lado la Nela sabe que es fea, su imagen es desaliñada y deforme, ha vivido con esta imagen y ella misma suele menospreciares por ello.
Las imágenes no sólo son mentales, como las que nos hacemos a medida que avanza la obra, situación que particularmente me parece una evolución. Cuando comenzamos a leer y encontramos, por ejemplo el nombre de una persona, le asignamos una estatura, un peso, una tez y otros atributos, pero a medida que seguimos leyendo descubrimos que tanto intuimos del personaje, y que tanto más debemos modificarle o agregarle.
Tenemos otro tipo de imágenes que son la auto-imagen, la que reflejamos en sociedad, la imagen real y la ideal, que viene a ser considerada cualquiera de estas imágenes como un concepto. Podemos notar como la Nela, se tiene en un concepto, como Pablo la tiene en otro y la sociedad en otro más. Estas imágenes no son sólo físicas o sensoriales, no es sólo el aroma de una persona o como es el sonido de su voz, intervienen aspectos psicológicos y sociales en ella. Y los textos de Pérez Galdós, como reflejo del lenguaje son los que vienen a relacionar ambos tipos de imágenes, procurando que no intervengan, sino se complementen en la lectura.
14 de abril de 2013
El gato negro
Edgar Allan Poe
Es la naturalidad con la que Edgar Allan Poe cuenta la historia lo que hace que sea aterradora. Sucede que tal vez en nuestra vida nos hemos sentido como alguien bueno o alguien malo, diría un maestro que tuve en la preparatoria no somos totalmente buenos (siendo así seriamos angeles) no somos totalmente malos (ya que seriamos demonios) es por eso que, debido a la decidia, seguimos siendo humanos. Y en pequeños fragmentos de la historia me identifique con el personaje, justo antes de quedarme aterrada por tan impulsivas decisiones y, probablemente, el miedo propio de cometer alguna atrocidad. Claro uno no es asesino de nacimiento, o psicopata de closet. Y bueno en el marco de la semana lugubre y -enmuertada- (ya que hace ya varias lecturas que el placer por la muerte va en ascenso) abordamos esta semana la muerte desde otra perspectiva. No percibimos ese olor a muerte en el ambiente como en Los apuntes de Malte Laurids Brigge de Rainer María Rilke, ni ese ambiente de tristeza y confusión como en La alargada sombra del amor de Mathias Malzieu. Este relato tiene mas bien en su desarrollo agresión, sopresa e impulso, oscuridad en su entorno. Después de todo es Poe quien lo escribió. Es lo humano a lo que le tememos, porque es lo humano lo más tangible en nuestras vidas. Me resulta complejo relacionarlo con un tema en específico, pero es el pensamiento y emoción lo que le define en cierta forma. La emoción -movere- ¿qué emoción más humana que la ira?, ¿qué emoción más divina que la ira? hemos apreciado en relatos, ahora mitológicos, sobre la ira de los dioses, me pregunto yo ¿habrá una emoción mas egolatra que la ira? experimentarla es imitar a estos y otros dioses, es precisamente esta emoción lo que lleva a nuestro personaje a cometer tan atroces actos, lo que le eleva sobre otros seres, le da poder y ventaja sobre ellos. Sin embargo parece haber, no sé si algo de justicia divina o leyes de murphy en esto. Porque son precisamente la altanería y pasiones del hombre lo que le impide elevarse a categorías que no le pertenecen.
Es la naturalidad con la que Edgar Allan Poe cuenta la historia lo que hace que sea aterradora. Sucede que tal vez en nuestra vida nos hemos sentido como alguien bueno o alguien malo, diría un maestro que tuve en la preparatoria no somos totalmente buenos (siendo así seriamos angeles) no somos totalmente malos (ya que seriamos demonios) es por eso que, debido a la decidia, seguimos siendo humanos. Y en pequeños fragmentos de la historia me identifique con el personaje, justo antes de quedarme aterrada por tan impulsivas decisiones y, probablemente, el miedo propio de cometer alguna atrocidad. Claro uno no es asesino de nacimiento, o psicopata de closet. Y bueno en el marco de la semana lugubre y -enmuertada- (ya que hace ya varias lecturas que el placer por la muerte va en ascenso) abordamos esta semana la muerte desde otra perspectiva. No percibimos ese olor a muerte en el ambiente como en Los apuntes de Malte Laurids Brigge de Rainer María Rilke, ni ese ambiente de tristeza y confusión como en La alargada sombra del amor de Mathias Malzieu. Este relato tiene mas bien en su desarrollo agresión, sopresa e impulso, oscuridad en su entorno. Después de todo es Poe quien lo escribió. Es lo humano a lo que le tememos, porque es lo humano lo más tangible en nuestras vidas. Me resulta complejo relacionarlo con un tema en específico, pero es el pensamiento y emoción lo que le define en cierta forma. La emoción -movere- ¿qué emoción más humana que la ira?, ¿qué emoción más divina que la ira? hemos apreciado en relatos, ahora mitológicos, sobre la ira de los dioses, me pregunto yo ¿habrá una emoción mas egolatra que la ira? experimentarla es imitar a estos y otros dioses, es precisamente esta emoción lo que lleva a nuestro personaje a cometer tan atroces actos, lo que le eleva sobre otros seres, le da poder y ventaja sobre ellos. Sin embargo parece haber, no sé si algo de justicia divina o leyes de murphy en esto. Porque son precisamente la altanería y pasiones del hombre lo que le impide elevarse a categorías que no le pertenecen.
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